Ha pasado más de un mes desde la última sesión de control de la Cámara Baja debido a los debates presupuestarios y a la coincidencia de días festivos; y en este tiempo han ocurrido muchas cosas que a buen seguro ocuparán las discusiones entre el Ejecutivo y la oposición.
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Archivo de la categoría: COYUNTURA ECONÓMICA
La Junta llevará este al Consejo de Política Fiscal y Financiera un recorte de 2.500 millones de euros
El Gobierno andaluz llevará este jueves al Consejo de Política Fiscal y Financiera el plan de ajuste, que recoge un recorte de 2.500 millones de euros, principalmente en el sueldo de los empleados públicos. El documento incluye también una subida de impuestos. La Junta acata así el compromiso de ajuste de déficit aunque muestra su disconformidad con Madrid. De forma inmediata, la Junta suspenderá los complementos extraordinarios que en su nómina reciben los funcionarios y los empleados laborales con plaza fija en los entes y agencias públicas.
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Las familias y empresas en quiebra suben un 21,5%
Según la Estadística del Procedimiento Concursal publicada hoy por el Instituto Nacional de Estadística (INE), el 31,3 % de las empresas concursadas pertenecen al sector de la construcción y promoción inmobiliaria.
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La confianza del consumidor se hunde en abril
Este descenso de la confianza de los consumidores se ha producido por la peor valoración del momento actual y, sobre todo, por la caída de las expectativas.
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De Guindos: “del ladrillo al conocimiento”
El ministro de Economía y Competitividad, Luis de Guindos, ha asegurado que el Gobierno “está tomando todas las decisiones para modificar el rumbo” de la economía. De Guindos hizo estas declaraciones en Santiago de Compostela, donde asistió a la presentación del programa Innova Saúde, junto al presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo.
El INE confirma la recesión de la economía española
El dato avanzado por el INE es una décima inferior al adelantado hace una semana por el Banco de España que estimó una caída trimestral del 0,4 % y una contracción interanual del 0,5 %.
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El Estado tuvo hasta marzo un déficit de 19.696 millones, el 1,85 % del PIB
La secretaria de Estado de Presupuestos, Marta Fernández Currás, ha dicho hoy en rueda de prensa que ese incremento se explica en buena medida por el adelanto de transferencias a las comunidades autónomas y a la Seguridad Social, así como por el adelanto de las devoluciones.
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Las CCAA presentan sus planes de ajuste bajo la amenaza de la intervención
Ministerio y CCAA se reunirán dentro de unos días en el Consejo de Política Fiscal y Financiera y es en este foro donde se dirá quién aprueba y quién debe tomar aún más medidas para llegar a ese déficit comprometido. Para entonces, ya estará en vigor la Ley de Estabilidad Presupuestaria, la que abre la puerta a que una autonomía sea intervenida por Hacienda para obligarla a ajustarse a ese 1,5 por ciento.
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Guindos asume como propias la moderación del ritmo de ajuste que propugna el Fondo
El ministro de Economía, Luis de Guindos, asumió este sábado como propias las tesis del Fondo Montario Internacional (FMI) de moderar la velocidad de ajuste del déficit para evitar que una consolidación penalice en exceso el crecimiento. Una posición que tiene en frente a los halcones europeos de la austeridad como el titular alemán de Finanzas, Wolfgang Schäuble. “Más que un tema de confrontación es un tema de matices”, apuntaba Guindos. “Ha sido una discusión más de tiempos y de situaciones específicas de cada uno de los países y aquí no existen recetas únicas a la hora de moderar o atemperar los ritmos de ajuste presupuestario”.
Esa postura respaldaría la decisión del Gobierno de suavizar el objetivo de déficit para este ejercicio, desde el 4,4% inicial al 5,3% en 2012, y que Italia también ha anunciado que piensa aplicar en los próximos ejercicios. De hecho, el ministro auguraba un deterioro de la situación económica europea en los próximos meses. “Esa es la señal que vienen indicando las últimas encuestas sobre evolución industrial”, apuntaba. De confirmarse, eso podría facilitar un calendario de reducción de déficit más relajado para el conjunto de la eurozona.
El debate entre austeridad y crecimiento, a juicio del ministro, no es tal. “Entre 2007 y 2009, España pasó de un superávit del 2% del PIB a un déficit del 11%; la deuda se elevó desde el entorno del 40% a superar el 60% del PIB y pese a todo ello el paro ha aumentado desde algo menos del 8% a superar el 20% en la actualidad. Esto desmitifica el enfrentamiento entre el programa de ajuste y el crecimiento”, subrayó. A favor de España, dijo Guindos, las garantías que ofrece un Gobierno con “enorme estabilidad” en contraste con otros países como Holanda, al que citó específicamente, o Italia, cuyo Ejecutivo no fue elegido por los ciudadanos y tiene dificultades para aprobar determinados proyectos.
El ministro volvió a insistir en que no habrá dinero público para que la banca sanee sus activos inmobiliarios y que, por tanto, el Gobierno no creará ningún tipo de instrumento para ello. “Voy a ser claro y diáfano. Las entidades tendrán que ajustar la valoración de activos inmobiliarios en los balances. Y en ese proceso no habrá ningún tipo de ayuda pública”.
Según Krugman La austeridad fiscal que promueve Alemania está ahogando a sus socios europeos
La semana pasada, The New York Times informaba de un fenómeno que parece extenderse cada vez más en Europa: los suicidios “por la crisis económica” de gente que se quita la vida desesperada por el desempleo y las quiebras de las empresas. Era una historia desgarradora, pero estoy seguro de que yo no era el único lector, especialmente entre los economistas, que se preguntaba si la historia principal no será tanto la de las personas como la de la aparente determinación de los líderes europeos de cometer un suicidio económico para el continente en su conjunto.
Hace solo unos meses albergaba algo de esperanza respecto a Europa. Es posible que recuerden que a finales del pasado otoño Europa parecía estar al borde de la crisis financiera, pero el Banco Central Europeo, homólogo europeo de la Reserva Federal estadounidense, acudió al rescate. Ofreció a los bancos europeos unas líneas de crédito indefinidas siempre que presentaran bonos de los Gobiernos europeos como garantía, lo que ayudó directamente a los bancos e indirectamente a los Gobiernos, y puso fin al pánico.
La cuestión por aquel entonces era saber si esta acción valiente y eficaz sería el inicio de un replanteamiento más amplio, y si los líderes europeos usarían el oxígeno que el banco había insuflado para reconsiderar las políticas que llevaron las cosas a un punto crítico en primer lugar.
Pero no lo hicieron. En vez de eso, persistieron en sus políticas y en sus ideas que no dieron resultados. Y cada vez resulta más difícil creer que algo les hará rectificar el rumbo.
Ya no se puede hablar de recesión; España se encuentra en una depresión en toda regla
Piensen en la situación en España, que actualmente es el epicentro de la crisis. Ya no se puede hablar de recesión; España se encuentra en una depresión en toda regla, con una tasa de desempleo total del 23,6%, comparable a la de EE UU en el peor momento de la Gran Depresión, y con una tasa de paro juvenil de más del 50%. Esto no puede seguir así, y el hecho de haber caído en la cuenta de ello es lo que está incrementando cada vez más los costes de financiación españoles.
En cierta forma, no importa realmente cómo ha llegado España a este punto, pero por si sirve de algo, la historia española no se parece en nada a las historias moralistas tan populares entre las autoridades europeas, especialmente en Alemania. España no era derrochadora desde un punto de vista fiscal; en los albores de la crisis tenía una deuda baja y superávit presupuestario. Desgraciadamente, también tenía una enorme burbuja inmobiliaria, que fue posible en gran medida gracias a los grandes préstamos de los bancos alemanes a sus homólogos españoles. Cuando la burbuja estalló, la economía española fue abandonada a su suerte. Los problemas fiscales españoles son una consecuencia de su depresión, no su causa.
Sin embargo, la receta que procede de Berlín y de Fráncfort es, lo han adivinado, una austeridad fiscal aún mayor.
Esto es, hablando sin rodeos, descabellado. Europa ha tenido varios años de experiencia con programas de austeridad rigurosos, y los resultados son exactamente lo que los estudiantes de historia les dirían que pasaría: semejantes programas sumen a las economías deprimidas en una depresión aún más profunda. Y como los inversores miran el estado de la economía de un país a la hora de valorar su capacidad de pagar la deuda, los programas de austeridad ni siquiera han funcionado como forma de reducir los costes de financiación.
Lo que es realmente inconcebible es mantener el rumbo actual e imponer una austeridad cada vez más rigurosa
¿Cuál es la alternativa? Bien, en la década de 1930 —una época cuyos detalles la Europa moderna está empezando a reproducir de forma cada vez más fiel— el requisito fundamental para la recuperación fue una salida del patrón oro. La medida equivalente ahora sería una salida del euro, y el restablecimiento de las monedas nacionales. Pueden decir que esto es inconcebible, y que sin duda alguna sería enormemente perjudicial tanto económica como políticamente. Pero lo que es realmente inconcebible es mantener el rumbo actual e imponer una austeridad cada vez más rigurosa a países que ya están sufriendo un desempleo de la época de la Depresión.
Por eso, si los líderes europeos quisieran realmente salvar al euro estarían buscando un rumbo alternativo. Y la forma de dicha alternativa es en realidad bastante clara. Europa necesita más políticas monetarias expansionistas, en forma de buena disposición —una buena disposición anunciada— por parte del Banco Central Europeo para aceptar una inflación algo más elevada; necesita más políticas fiscales expansionistas, en forma de presupuestos en Alemania que contrarresten la austeridad en España y en otros países en apuros de la periferia europea, en vez de reforzarla. Incluso con esas políticas, los países periféricos se enfrentarían a años de tiempos difíciles, pero al menos existiría alguna esperanza de recuperación.
Sin embargo, lo que estamos viendo en realidad es una falta de flexibilidad absoluta. En marzo, los líderes europeos firmaron un pacto fiscal que establece de hecho la austeridad fiscal como respuesta ante todos y cada uno de los problemas. Mientras tanto, los principales directivos del banco central insisten en recalcar la voluntad del banco de aumentar los tipos a la más mínima señal de una inflación más elevada.
Por eso resulta difícil evitar una sensación de desesperación. En vez de admitir que han estado equivocados, los líderes europeos parecen decididos a tirar su economía —y su sociedad— por un precipicio. Y el mundo entero pagará por ello.
Paul Krugman, premio Nobel de Economía 2008, es catedrático de la Universidad de Princeton.

