Modelo de gestión de Richard Branson

Fuente: http://www.expansion.com/directivos/2017/10/04/59d4bb30268e3ead3c8b45e3.html

La fama de Richard Branson es fruto de su imperio, de una extravagancia con la que hasta el más trajeado empatiza y de sus frases, estudiadas como auténticas lecciones de liderazgo y gestión de personas. El eco de Branson sonó ayer en Madrid, en el marco del World Business Forum, en una charla dirigida por el presidente de IE University, Santiago Íñiguez de Onzoño. Allí, el empresario dio rienda suelta a su verborrea predicando sobre cómo deben liderarse las empresas, cómo conciliar, cómo reponerse al fracaso o hasta cómo gestionar el conflicto de Cataluña. “The Elders -un grupo de líderes mundiales que trabaja por la paz y que Branson promovió hace años- van a zonas de conflicto como ahora serían Cataluña o el Reino Unido con el Brexit e intentan anticiparse para escuchar y conseguir que las partes cedan”.

No fue su única referencia al desafío secesionista: “Si uno ve las noticias 24 horas al día te deprimes con Cataluña, el Brexit… Pero el mundo en su totalidad es el lugar más positivo y emocionante que haya existido jamás. No deja de mejorar, porque se está reduciendo la pobreza, el número de personas que mueren por algunas enfermedades y las guerras. Tenemos que garantizar que los gobiernos no vuelvan a la guerra, porque esto sólo se resuelve hablando, y cuanto antes mejor. Una guerra civil no es una solución”, afirmó.

Branson aprovechó la ocasión para reivindicar la clave de su éxito: saber delegar. “Desde joven me di cuenta de su importancia y de que los empresarios tienen miedo de hacerlo. Lo aconsejo porque te libera para tener nuevas ideas, criar a tus hijos y llevar a tu empresa a otro nivel donde piensas en su desarrollo sin cargarte con el día a día”. Un estilo de liderar que le ha permitido, asegura, mantener la estabilidad familiar: “He tenido mucha suerte porque llevo 40 años con mi mujer. Tener una relación así es magia. Y, además, he podido dedicar mucho tiempo a mis hijos a pesar de mi ajetreada vida”.

Ni que lo diga. Doctor Yes (como le apodan) ha cruzado el Atlántico en un globo aerostático y ha atravesado el Canal de la Mancha haciendo kitesurf, entre otras proezas. “El riesgo me ha hecho tener una vida más plena y pensar que si muero,por lo menos habré exprimido mis días. El problema es que mis hijoslo han heredado y ya no resulta tan divertido”.

Una filosofía de vida que ha llevado a sus negocios. Al fin y al cabo, para el británico, entre ser empresario y aventurero no hay mucha diferencia. “Muchas veces pienso en lo cerca que he estado de la bancarrota. Lo importante es que sobrevivir como empresario tiene la recompensa de aprender de los errores y empezar de nuevo”.

Como todo hombre de negocios atesora algún que otro fracaso. Uno de los episodios más negros de su carrera sucedió en 2014 cuando se estrelló un avión espacial de su compañía Virgin Galactic. “Tienes que estar en el lugar del accidente, conocer a los familiares, ser humano y dedicar tiempo a los 600 ingenieros que se sentían culpables”. Este varapalo no le hizo desistir en su idea de conquistar el espacio, sino que la reforzó: “El espacio es más difícil de lo que pensábamos. En un futuro esperamos poder operar vuelos supersónicos entre, por ejemplo, Madrid y Australia”.

Los años no han apaciguado el carácter indómito de Branson, aventurero a la par que abanderado de múltiples causas solidarias, como la que trata de recomponer las Islas Vírgenes Británicas -donde tiene su casa- tras el paso del huracán Irma. Branson es tajante con el papel de los líderes empresariales y políticos: “Si cada empresa se ocupara de un problema que afectará al mundo, acabaríamos con los problemas. Respecto a los pocos políticos del mundo que no creen en el cambio climático, hay que convencerles de que es un problema real”. Ecos de Branson derechos a Trump.

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