La banca busca un camino legal para usar el software de ‘bitcoin’

Fuente: http://www.expansion.com/juridico/actualidad-tendencias/2017/01/26/588a3fbe468aebbd258b458e.html

El blockchain, o cadena de bloques, se ha convertido en uno de los sistemas tecnológicos más interesantes del momento. La grandeza de esta herramienta, creada para ser la columna vertebral de la moneda virtual bitcoin, son los diferentes usos que puede tener en sectores como el cultural -registro de música y arte-, el hipotecario -contratos inteligentes- o el bancario.

Este último ámbito quizá sea uno de los más interesados en seguir desarrollando esta tecnología para incrementar la seguridad de todas sus operaciones y rebajar costes, puesto que, según explican los expertos, el blockchain permite realizar transacciones financieras entre dos participantes de manera segura, confiable e irreversible, sin necesidad de utilizar un intermediario para establecer una relación de confianza entre las partes.

Tanto es el interés de las entidades bancarias, que son muchas las que están realizando estudios sobre la materia e impulsando informes que destacan las bondades del sistema y la necesidad de generar un desarrollo de regulación en torno a esta herramienta.

El estudio Blockchain en los servicios financieros: panorama regulatorio y los futuros retos para su aplicación comercial, elaborado por BBVA Research, ahonda en las futuras necesidades legislativas para que este sistema cuente con un marco adecuado que asegure la propia herramienta, pero también la protección de los diferentes derechos de los usuarios.

Entre los problemas más importantes, el informe destaca asuntos relacionados con la territorialidad y la responsabilidad, el derecho al olvido, la prueba de posesión, los contratos inteligentes o el blockchain relacionado con el Internet de las cosas.

Territorialidad

Las cadenas de bloques y los registros digitales compartidos no están sujetos a una localización específica. Según apunta el estudio, esta falta de territorialidad puede constituir un serio problema, ya que “cada nodo de la red puede estar sujeto a una ley distinta y no existe una parte central responsable del registro digital, cuya nacionalidad podría servir como ancla para la regulación”.

A prueba de manipulación

Aunque por definición, y según sus creadores, el blockchain es una fuente de veracidad inmutable y a prueba de manipulación respecto a la información que contiene, actualmente no existe ningún marco o reconocimiento jurídico de esta característica. Por esta razón, todavía no es posible utilizarlo ante un tribunal. Hasta que no se genere una legislación armonizada a nivel europeo o internacional al respecto o algún juzgado emita una resolución reconociendo esta inviolabilidad, esta realidad técnica no tendrá peso jurídico.

El derecho al olvido

El derecho de rectificación en Internet -el derecho al olvido- ha sido reconocido por el Tribunal de Justicia de la Unión Europea y ha entrado a formar parte del nuevo Reglamento General de Protección de Datos, que entrará en vigor en 2018. Este derecho choca frontalmente con la inviolabilidad de los ficheros que forman parte de las cadenas de bloques. Una de las soluciones propuestas sería crear blockchains editables, pero esto lo convertiría en una simple base de datos tradicional, lo que iría en contra de la esencia del sistema. El informe destaca que la única solución potencial para reconciliar este derecho con la naturaleza inviolable de las cadenas de bloques sería sustituyendo “el derecho al olvido por el derecho a la imposibilidad de uso de información de carácter personal por parte de terceros o aplicando soluciones alternativas para evitar el acceso a dichos datos cuando el ciudadano reclame este derecho”.

Instrumentos financieros

Para utilizar una cadena de bloques como una plataforma en la que se muevan bonos o derivados es necesario contar con un reconocimiento de la validez jurídica de dichos instrumentos financieros por parte de los reguladores y supervisores correspondientes. El Banco de Francia ya ha dado un primer paso al reconocer minibonos emitidos en una cadena de bloques, pero si se quiere que esta práctica se haga de manera generalizada “resulta necesario contar con un enfoque armonizado en el que participen los reguladores internacionales”.

Contratos inteligentes

Según apunta el informe de BBVA Research, el contrato inteligente “constituye uno de los conceptos más interesantes en relación con las cadenas de bloques, pero también uno de los elementos que genera mayor controversia desde el punto de vista regulatorio”. Uno de los problemas más importantes tiene que ver, una vez más, con la territorialidad. En este caso, no sólo se trata de que el registro contable no cuente con una localización específica, sino que, además, las partes firmantes del contrato podrían estar sujetas a normas distintas en sus respectivas jurisdicciones.

Las cadenas de bloques en la cultura

A pesar de que es necesario contar con un sostén regulatorio para dar mayor fuerza al blockchain, ya han aparecido diferentes plataformas, muchas de ellas relacionadas con la música o el mundo de la literatura, que pretenden utilizar las cadenas de bloques para proteger las creaciones culturales. La compañía PledgeMusic, por ejemplo, pretende cambiar la forma de explotar la música grabada con este sistema. El objetivo sería poder determinar, ante cualquier tipo de composición musical, quién tiene los derechos de autor sobre la canción; quién los derechos de artista, intérprete y ejecutante; y quién los derechos sobre la grabación, facilitando así los contratos de licencia nacionales o internacionales. El sistema utilizado hasta el momento para registrar las bitcoins también ha alcanzado al sector editorial mediante empresas como Mediachain o Creativechain, que permiten a los autores proteger sus creaciones y demostrar que éstos son textos originales, a pesar de transformaciones o réplicas de los archivos donde se encuentran dichos contenidos.

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