Nuestra forma de vivir será cambiada por cinco tecnologías

Fuente: http://www.expansion.com/economia-digital/innovacion/2017/02/21/58ab4b1ee5fdea83428b45e4.html

BIOTECNOLOGÍA

Desde principios de la década de 2000, el coste de secuenciar un genoma humano -determinar el orden preciso de los nucleótidos dentro de las moléculas de ADN que define quiénes somos- ha disminuido drásticamente. La secuenciación de un genoma, que en 2001 costaba 100 millones de dólares, puede hacerse en la actualidad por unos 1.000 dólares.

El desplome de los costes, sumado al menor tiempo necesario para lograr la secuenciación del ADN, han propiciado una revolución en la biotecnología: el “hackeo” de genes, o la capacidad de activar y desactivar genes, y de manipular la biología a nuestro favor.

La rama más radical de esta nueva tecnología es la “edición de genes”, un proceso mediante el cual nuestro código de ADN se puede cortar y pegar usando “tijeras” moleculares con diversas aplicaciones, incluyendo curar enfermedades como cánceres y el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH). Hasta hace poco, intercambiar el código era un proceso arduo. Una nueva herramienta de ‘corte y pegado’ de ADN, conocida como CRISPR (las siglas en inglés de repeticiones palindrómicas cortas agrupadas y regularmente interespaciadas), ha permitido que el proceso sea sorprendentemente simple.

El proceso CRISPR se ha utilizado para crear cepas de trigo y de arroz resistentes a las enfermedades, para alterar levaduras con el fin de producir biocombustibles, y para revertir la ceguera en animales. En última instancia, podría utilizarse para eliminar defectos de los embriones humanos.

2. INTELIGENCIA ARTIFICIAL (IA)

La inteligencia artificial no es ciencia ficción: ya está incorporada en los productos que usamos a diario. El asistente Siri de Apple, las recomendaciones de libros de Amazon, el selección de noticias de Facebook y la lista de música semanal de Spotify son ejemplos de servicios impulsados por algoritmos de aprendizaje automático.

Esta ciencia con décadas de antigüedad está disfrutando de un renacimiento gracias a la avalancha de datos creados por los teléfonos inteligentes y por los sensores, y a la enorme mejora de la capacidad de procesamiento de esos datos. Según la firma de investigación tecnológica Tractica, el mercado de IA crecerá de 643,7 millones de dólares en 2016 a 36.800 millones en 2025.

Técnicas como el aprendizaje profundo y las redes neuronales imitan supuestamente al cerebro humano: éstas detectan patrones generales en enormes conjuntos de datos con el fin de catalogar imágenes, de reconocer voces y de tomar decisiones.

El siguiente paso es la inteligencia artificial general: un algoritmo al que no se le tendrá que ‘enseñar’ una habilidad específica, como un juego de ajedrez o un nuevo idioma, sino que la adquirirá mediante el ensayo y error, como lo hace precisamente un niño. Ciertas compañías, como DeepMind -propiedad de Google y con sede en Londres- y otras empresas están trabajando para que esto se convierta en una realidad.

3. ENERGÍAS RENOVABLES

El Acuerdo de París sobre el cambio climático tiene como objetivo evitar que la temperatura media mundial se eleve más de 2 grados centígrados por encima de los niveles previos a la revolución industrial. Mantener esta promesa requerirá más investigación en el campo de las energías renovables durante la próxima década.

Para crear una fuente de energía limpia, los investigadores están tratando de construir un reactor de fusión nuclear que utilice el mismo proceso que hace que el sol emita luz y calor. Una sociedad intergubernamental está construyendo un reactor de fusión de 19.000 millones de dólares, ITER, en Francia. Otras innovaciones incluyen la fotosíntesis artificial para elaborar hidrocarburos en los laboratorios para los vehículos, y la energía eólica a gran altitud, que involucra cometas y globos de aire caliente que actúan como aerogeneradores aéreos.

Islandia está invirtiendo en la tecnología geotérmica, haciendo perforaciones subterráneas para obtener energía térmica. Hace treinta años empezó a usar los recursos geotérmicos para calentar pueblos y ciudades. En la actualidad, los sistemas de electricidad y calefacción de todo el país funcionan casi en su totalidad con energías renovables, incluyendo la geotérmica y la hidroeléctrica.

4. CONECTIVIDAD

El Wi-Fi o conexión inalámbrica -un elemento básico que los jóvenes de hoy en día dan por sentado- cumplió 25 años el pasado mes de septiembre. A medida que crece el número de dispositivos que se conectan al “Internet de las cosas” -unos 50.000 millones en 2020, según los cálculos de la empresa de tecnología Cisco- el futuro de Wi-Fi depende de reducir la electricidad que drena de los dispositivos con conexión a Internet.

Existe una innovación, inventada por estudiantes de la Universidad de Washington en Seattle, conocida como “Wi-Fi pasivo”, y sus inventores aseguran que consume 10.000 veces menos energía. Actualmente es más lento que la banda ancha doméstica normal, pero funcionaría bien para aplicaciones como termostatos inteligentes o para bombillas. La comunidad Wi-Fi también trata de desarrollar bandas de más alta frecuencia que se utilizarían dentro de un radio de cobertura limitado, como en una casa o en un automóvil.

En última instancia, el Wi-Fi en sí podría ser reemplazado por una nueva alternativa de alta velocidad llamada Li-Fi, que utiliza la luz, en lugar de ondas de radio, para transmitir información a través del aire. Un estudio piloto a principios de este año descubrió que un prototipo de Li-Fi podía enviar datos 100 veces más rápidamente que el Wi-Fi.

5. ELECTRODOMÉSTICOS INTELIGENTES

Casi dos tercios de la población humana está conectada al Internet a través de teléfonos inteligentes, pero estos dispositivos no son el único portal de acceso a la red. En 2016 existían 6.400 millones de dispositivos conectados -excluyendo los PC, los teléfonos y las tabletas- a nivel mundial, un aumento del 30% en relación al año anterior, según la firma de análisis tecnológico Gartner. El “Internet de las cosas” lo forma ese universo de objetos -desde automóviles hasta impresoras, y desde bombillas hasta termostatos- que ya no son dispositivos “tontos” ni estáticos: pueden aprender los hábitos y ser controlados remotamente usando una aplicación.

El estereotipo de electrodoméstico inteligente es la nevera que repone automáticamente la leche. Los coches actuales son ordenadores que pocesan más líneas de código que la nave espacial Apolo 11 de camino a la luna. A medida que la inteligencia de estos ordenadores aumente, los coches se conducirán solos, reduciendo potencialmente las muertes relacionadas con el tráfico. Los sensores inteligentes también pueden transformar las industrias, supervisando mercancías durante el transporte, por ejemplo, o ayudando a las empresas de servicios públicos a medir el consumo de energía y a las empresas de logística a rastrear vehículos a largas distancias.

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