El polverín de la economía China

Fuente: expansion.com

El Gobierno chino ha anunciado unas previsiones de crecimiento para este año del entorno del 7%, un ritmo que en teoría está cumpliendo en el primer y segundo trimestre, según las cifras oficiales. Pero hay análisis que estiman que se está marcando una tasa algo superior al 3%, lo que puede suponer un gran problema de crecimiento.

El FMI para este año calcula que la economía se ralentizará respecto a 2014, cuando creció un 7,4%. En concreto, estima que el PIB crecerá un 6,8% en 2015 y un 6,3% en 2016. Entendemos que pueden existir síntomas de empuje, como la irregular evolución en la inversión pública y privada, un gran interés poco justificado por la inversión en valores de renta fija y variable por parte del sector privado y  la sobrevaloración de activos inmobiliarios.

El deterioro chino se produce en un contexto la caída del precio de las materias primas, algo que en otras ocasiones ha anticipado una recesión mundial. Además, el estancamiento de China también es una de las razones del desplome, ya que es el principal consumidor de estas materias. Cada vez que desde 1970 se han producido caídas fuertes del precio de las materias primas, en un plazo de entre 1 y 4 años, se ha producido un desastre económico.

El Bloomberg Commodity Index, que incluye desde el oro, el petróleo o el gas natural hasta el maíz, la soja, el hierro o el cobre, cede más de un 10% en lo que va de año.

Podemos estar ante el estallido de la burbuja china, como la caída de las bolsas chinas de cerca del 30%, después de subidas del 140% desde finales del año pasado (muchos de los afectados son particulares, que han adquirido sus acciones a crédito, algo que complica mucho la situación y que también se produjo en el crack del 29). Estimamos poco probable que el Gobierno chino por sí solo pueda parar la corrección esperada en el valor de los activos, esto puede provocar que numerosos inversores terminen cerrando sus inversiones en China, en la medida en que se agrave la situación.

Por otro lado, está la crisis inmobiliaria, con unos precios que ahora caen entre un 4-5%. Y, además, hay que destacar la crisis  crediticia, quizás la menos conocida. Además de ser un país con un endeudamiento que supera el 280% del PIB.

 

 

 

 

 

 

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