Lanzamiento del segundo fondo de Ysios Capital

Fuente: La Vanguardia

En el 2008, un emprendedor biotecnológico de éxito, una bióloga y futura ministra, un abogado con perfil de inversión y una financiera, se asociaban para crear Ysios, el que fue el primer fondo de inversión especializado en biotecnología de España, que consiguió 69 millones de euros y ha completado su ciclo con la inversión en 11 compañías, de las que ocho se mantienen vivas. Ahora, Joël Jean-Mairet, Cristina Garmendia, Josep Lluís Sanfeliu y Julia Salaverría, con la incorporación de Karen Wagner en Zurich, afrontan el lanzamiento de su segundo fondo: aspiran a conseguir otros 100 millones para invertir en otra docena de compañías, acentuando su perfil internacional.

“Cuando empezamos, éramos un equipo de nueva creación, era el primer fondo… costó más convencer a los inversores. Sólo podían confiar en las expectativas y en la química del equipo”, dice Jean-Mairet. Seis años después, la situación es algo diferente. “Hemos cumplido las operaciones que dijimos. Y hemos tenido retornos antes de tiempo: normalmente es a los seis años, nosotros empezamos en el tercero”.

El 2013 fue un año récord para el sector de empresas de ciencias de la vida: se produjeron más de 40 salidas a bolsa en Estados Unidos, y una decena en Europa. El retorno sobre la inversión inicial se ha situado en un ratio por encima de 7, según los informes que manejan las fuentes del sector. “El sector tiene mucha potencialidad, por como evoluciona la esperanza de vida”, explica Cristina Garmendia. En Europa la perspectiva para 2050 es que se duplique el número de población mayor de 65 años. “Viviremos un 20% más de la vida enfermos. Hay que reflexionar sobre la sostenibilidad de los sistemas nacionales de salud. Tenemos que avanzar en vivir más tiempo y libres de enfermedades. Se abren un sinfín de nuevos tratamientos, sistemas de diagnóstico, medicina personalizada”.

En este escenario ya no sólo mandan las grandes farmacéuticas, sino que en cualquier ámbito pueden surgir iniciativas de innovación. “El capital riesgo es un elemento fundamental para acelerar el crecimiento de nuevas empresas”, añade Garmendia. “Ha sido uno de los grandes fallos en Europa, frente a Estados Unidos. En general no hay un entorno financiero eficiente para empresas de rápido crecimiento. Sin fondos de capital riesgo, estas empresas no pueden crecer”.

El entorno también ha evolucionado. “Vemos los centros de investigación públicos más preparados para pensar en crear una spin-off. La ciencia básica hay que seguir haciéndola, es indispensable, pero empieza a haber una dinámica de empresa que no la veíamos cuando empezamos”.

Con su primer fondo, Ysios ha invertido en 5 empresas españolas (Inbiomotion, Medlumics, STAT-Diagnostica, Cellerix -cotiza en bolsa por intercambio de acciones con Tigenix-, y Sabirmedical, que cerró) y 6 extranjeras -BioVex y Endosense, vendidas; AM-Pharma (Países Bajos), Cardoz (Suecia), CVRx (Estados Unidos) y Kala (Estados Unidos)-. La media de las tres desinversiones arroja una tasa interna de rentabilidad (TIR) del 50%, explica Salaverría.

“Tenemos visión global, pero tenemos mucho más atención y control de lo que ocurre en España”, dice Josep Lluís Sanfeliu. “Para los inversores extranjeros, tener un contacto directo local les hace más fácil invertir”, añade Karen Wagner, que mantiene su base en Suiza, “un mercado con enfoque financiero y mucho expertise farmacéutico”. “A los fondos internacionales les transmitimos que el sector está madurando y hay talento relevante”.

En el primer fondo, los socios de Ysios consiguieron dinero de La Caixa, ICF, Kutxa, Bankinter, Santander, Banesto, el fondo de pensiones de Telefónica, Sodena, y family offices de los Vila Casas, Julià y Bernat. Ahora explican que incorporarán también inversores internacionales.

“El inversor particular, después de probar la inversión directa, y gustarle el sector, que es muy atractivo, ha entendido que para invertir con éxito es más eficiente hacerlo a través de instrumentos especializados”, añaden.

“La evolución de la esperanza de vida abre un sinfín de nuevos tratamientos y el capital riesgo es fundamental para la innovación”

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