Gastos deducibles y no deducibles del autónomo en la declaración de la Renta

A la hora de gestionar la carga fiscal es esencial saber qué gastos son deducibles en la actividad de un autónomo. Hacienda va endureciendo de forma progresiva los criterios que permiten evitar impuestos sobre los ingresos. La oportuna deducción de algunos de estos conceptos es esencial, porque de ella depende lo que se abonará a Hacienda en concepto de IRPF.

Por eso conviene estar al día de los criterios del fisco para utilizar las posibilidades de deducción sin incurrir en errores. Para que estos gastos sean fiscalmente desgravables, deben estar vinculados a la actividad económica que desarrolla el trabajador autónomo y deben de estar debidamente justificados, con sus correspondientes facturas, recibos, tiques, albaranes, etc. Los expertos recomiendan a los autónomos adquirir el hábito de pedir todas las facturas y que estas incluyen los datos obligatorios.

En el listado de los gastos más comunes que se pueden considerar como desgravables podemos incluir:

1/ Consumos de explotación. Son las adquisiciones de bienes corrientes que utiliza el autónomo para el ejercicio de su actividad profesional. Se consideran incluidas en este concepto las compras de mercaderías, materias primas, combustibles, envases, embalajes, material y mobiliario de oficina, etc.
2/ Sueldos y salarios. Son los pagos que se realizan a los trabajadores en concepto de sueldos, pagas extraordinarias, dietas y asignaciones para gastos de viajes y las retribuciones en especie.
3/ Seguridad social a cargo de la empresa. Se incluyen aquí las cotizaciones del titular, además de las cotizaciones derivadas de la contratación de trabajadores.
4/ Otros gastos de personal. Se incluyen los gastos derivados de la formación del personal, las indemnizaciones por rescisión de relaciones laborales, los seguros de accidentes y las contribuciones a planes de pensiones del personal.
5/ Arrendamientos y cánones. Se refiere a los alquileres relacionados con la actividad, cánones, asistencia técnica y las cuotas de arrendamientos financieros
6/ Reparaciones y conservación. Son los gastos de mantenimiento, repuestos o la adaptación de bienes materiales.

7/ Servicios de profesionales independientes. En ellos se introducen los honorarios de notarios, abogados, economistas, auditores y las comisiones de agentes comerciales o de mediadores independientes.

8/ Otros servicios exteriores. Son los servicios que se contratan con terceras personas. Pueden ser en concepto de gastos de investigación y desarrollo, transportes, primas de seguros, servicios bancarios, publicidad, propaganda y relaciones públicas, etc.

9/ Tributos fiscalmente deducibles. Se refiere al Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI), el Impuesto de Actividades Económicas (IAE) y otros tributos estatales o municipales
10/ El IVA soportado. Es el IVA derivado de las compras de bienes o servicios que realiza el autónomo. La deducción del IVA debe hacerse antes de que pasen cuatro años de la emisión de la factura, debidamente desglosada, o se perderá el derecho a desgravación. Además, solo será deducible cuando no sea desgravable a través de la declaración de IVA, es decir, que no presenten declaraciones trimestrales de IVA y por tanto no tengan derecho a deducirse las cuotas soportadas.
11/ Gastos financieros. Son los procedentes del uso de recursos financieros ajenos para gestionar la actividad de la empresa.
12/ Amortizaciones. Incluye el importe del deterioro o depreciación del inmovilizado material o inmaterial relacionado con la actividad económica.
13/ Pérdidas por deterioro del valor de los elementos patrimoniales.
14/ Asimismo, se pueden desgravar las primas de seguro de enfermedad satisfechas por el autónomo para él, su cónyuge o los hijos menores de 25 años que convivan en el domicilio familiar, con un máximo de 500 euros por persona y año.

LOS GASTOS ESPECIALES
Hay una serie de gastos que pueden considerarse especiales, como los de local, vehículo, viajes o vestuario. Hay que reflejarlo de manera muy concreta pues todo el gasto que se entienda que además puede tener un destino +personal no se puede deducir del todo. Entre los considerados gastos deducibles “especiales” se encuentran:

1/ Oficina o local utilizado para la actividad. El trabajador autónomo puede desgravarse todos los gastos relacionados con el local donde desarrolla su actividad: alquiler, reformas, mantenimiento, suministros, teléfono, Internet y los gastos asociados a la hipoteca o el seguro. Si se adquiere un local para ejercer la actividad, se puede amortizar la inversión realizada.
Pero un caso muy habitual y que tiene ese régimen singular es el de disponer de un local u oficina en una vivienda particular. Lo normal es que sea una habitación o dos, por lo que afectará entre un 15% y un 50% del inmueble, como máximo. Los gastos asociados a la vivienda pueden deducirse en ese mismo porcentaje.
2/ Vehículo particular y sus gastos asociados (mantenimiento, combustible, seguro, etc.). A efectos del IRPF, solo se admiten de forma íntegra como gastos los de los autónomos dedicados a actividades de transporte. Los demás autónomos pueden deducirse estos gastos solo a través del IVA y hasta un 50%.
3/ Viajes y representación. El autónomo puede desgravarse los gastos de desplazamiento en transporte público (avión, tren o taxi) y los de estancia en hoteles y gastos de manutención. Siempre debe acreditarse el carácter profesional.
4/ Vestuario. Únicamente se admite el gasto en vestuario profesional, como uniformes u otras prendas con el anagrama del negocio.

LOS GASTOS NO DESGRAVABLES

Hay una serie de gastos que no pueden ser considerados deducibles. Se trata de conceptos como las sanciones, los recargos de apremio o por presentación fuera de plazo y las multas. Además, tampoco desgravan los donativos, las pérdidas de juego, ni los regalos a terceros, aunque sean clientes, los gastos realizados con personas o entidades residentes en paraísos fiscales, o el IVA soportado que resulte deducible en la declaración del IVA.

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