Siria espera un ataque relámpago “inminente”

Fuentes del gobierno estadounidense han indicado a CNN que el ataque se centrará en objetivos militares de las fuerzas leales al líder sirio Bachar al Asad, en “castigo” por el uso de armas químicas a gran escala en barrios de las afueras de Damasco el pasado miércoles 21 de agosto.

El ataque se llevaría a cabo por medio de misiles guiados del tipo “Tomahawk” lanzados desde destructores y submarinos en el Mar Mediterráneo y, según el diario The New York Times, irían dirigidos a algo menos de medio centenar de objetivos estratégicos.

Entre ellos, el diario indica que no se incluirían los centros de almacenaje de arsenales químicos, por miedo a desatar una catástrofe medioambiental o humanitaria, pero sí unidades de artillería y centros de mando implicados en los ataques químicos denunciados. Otros objetivos podrían incluir bases aéreas donde operan helicópteros de fabricación rusa, y se debate si ampliar el ataque contra unidades comandadas por la familia Asad o contra instalaciones presidenciales.

El ataque, que funcionarios dijeron a la NBC que podría iniciarse este mismo jueves, comenzaría con una primera oleada, a la que seguiría una evaluación de los daños por parte de aviones espía y satélites, y una segunda tanda de bombardeos.

El presidente Obama repitió el viernes que quiere evitar una intervención parecida a las de Irak, Afganistán o incluso Libia. Participar de manera sostenida en la guerra siria sería, según dijo, “muy caro, difícil y gravoso” y alimentaría “el resentimiento en la región”. El plan es poner en marcha una operación relámpago que sólo sea un castigo concreto al ataque con armas químicas de la semana pasada en el que murieron cientos de personas.
‘Estamos preparados’

Chuck Hagel, el secretario de Defensa norteamericano, insistió este martes en que los militares pueden actuar de manera inmediata contra Siria si Obama da la orden. “Estamos preparados. Hemos movido recursos en la zona para poder cumplir con cualquier opción que el presidente desee”, dijo en una entrevista a la BBC desde Brunei. Hagel ha repetido este mensaje desde el viernes, cuando el Pentágono filtró que había acercado sus barcos de guerra en el Mediterráneo a Siria y había ordenado a uno de los que había terminado su misión en la zona que no regresara.
La Casa Blanca insiste en que “todas las opciones están sobre la mesa” y que el comandante en jefe aún no ha tomado ninguna decisión.

No conseguirá ningún mandato de la ONU porque Rusia bloquea cualquier resolución en el Consejo de Seguridad con su derecho de veto como miembro permanente de este órgano. Moscú se opuso hasta a una declaración para pedir una investigación más amplia sobre el ataque químico.

Washington no considera en ningún caso la posibilidad de enviar tropas al país. Según la estimación del Pentágono, se necesitarían al menos 75.000 soldados para entrar en Siria, algo a lo que la Administración Obama no está dispuesta. El presidente repite que teme poner a la población a favor de Asad, atraer más extremistas a la guerra civil y expandir el conflicto más allá de las fronteras sirias.

La mayoría de los estadounidenses no quieren una guerra con Siria incluso si Bashar Asad utiliza armas químicas. Según la última encuesta de Reuters, de la semana pasada, el 60% asegura que Estados Unidos no debe meterse en ese conflicto y sólo el 9% considera que Obama debe actuar. Cuando se pregunta si EEUU debería involucrarse para evitar el uso de armas químicas contra civiles, el 25% está a favor, pero el 46% sigue siendo contrario a intervenir.

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