El G-20 antepuso el crecimiento y la creación de empleo a las políticas de austeridad

Se está preparando un plan de acción Plan de Acción “para situar a la economía global en la senda de un crecimiento más seguro, más firme y equilibrado”. Este plan deberá ser aprobado a principios de septiembre durante la cumbre de jefes de Estado de San Petersburgo.

“Reforzar el crecimiento y crear puestos de trabajo sigue siendo nuestra prioridad y hemos asumido totalmente el compromiso de actuar de forma decisiva para volver a una senda de crecimiento firme y de abundante empleo”, señala la declaración final de la reunión. El documento constata que la economía global sigue siendo “demasiado débil” y que su recuperación es aún “frágil e irregular” con unos índices de paro “excesivamente altos en muchos países”.

Mientras en EE UU y Japón hay signos de “fortalecimiento de la actividad”, en la zona euro “continua la recesión” y en muchas economías emergentes el crecimiento se ha hecho más lento. La volatilidad en los mercados financieros se ha “incrementado” y las condiciones financieras se han hecho “más severas”, señala el comunicado. La “prioridad a corto plazo es promover el empleo y el crecimiento”.

El ministro de Finanzas de Rusia, Antón Siluanov, reconoció que en la reunión de Moscú se produjo un debate sobre la continuación de la política de consolidación presupuestaria. La argumentación predominante había sido que se debe “aspirar ahora a asegurar el crecimiento económico” y que “si hay crecimiento económico, se podrá abordar la consolidación”. Otro punto de vista expresado fue que “hay que ocuparse de la consolidar con independencia de la situación”.

Siluanov, que actuaba en calidad de anfitrión, manifestó que estos dos puntos de vista pueden coexistir, pero que todo depende del “ritmo y estructura de la consolidación”. “El recorte y optimización de los gastos (presupuestarios) influye de diferente manera en el crecimiento económico y la situación en uno u otro país”, señaló el ministro que abogó por enfoques de precisión.

El ministro de Economía de España, Luís de Guindos manifestó a su vez que no había habido “modificación sustancial” en la discusión sobre continuar el esfuerzo en política fiscal, aunque reconoció que la UE ha asumido una percepción, influida por los planteamientos del FMI, según la cual el ajuste fiscal debe adaptarse a la situación del ciclo económico y medirse “en términos estructurales” y no plantear únicamente “objetivos estrictamente nominales de evolución del déficit público”.

La reunión del G-20 se vio influida por los indicios de que la Reserva Federal norteamericana va a revisar su política de estímulos monetarios, lo que ha causado preocupación en los mercados emergentes. El comunicado recoge estas preocupaciones al constatar los “riesgos y los efectos secundarios negativos no intencionados” causados por los largos periodos de facilitación de liquidez, por lo que afirma la necesidad de “ponderar cuidadosamente e informar claramente” de los futuros cambios de la política monetaria.

Según el ministro De Guindos, la representante de la Reserva Federal en la reunión del G-20 afirmó que no había fechas concretas para la retirada de liquidez y que ésta dependía de la evolución de los datos de la economía americana. Por su parte, los países emergentes pusieron de manifiesto que este asunto había producido un aumento de la volatilidad y de aversión al riesgo y se había reflejado en los flujos de los capitales, señaló el ministro.

Hacia la unión bancaria

Asimismo, el G-20 ha apoyado reformas para reducir la fragmentación de los mercados financieros y avanzar hacia una unión bancaria en Europa y aboga por reformas estructurales amplias que aumenten la productividad, la participación laboral y el empleo. También se ha pronunciado por un reequilibrio de la demanda global y, en lo que parece una alusión a China y a Alemania, exhorta a las “economías con excedentes” a “potenciar las fuentes internas de crecimiento”.

El comunicado advierte contra el uso de la devaluación monetaria con fines competitivos y apoya la propuesta de la OCDE para crear un modelo de intercambio automático de información fiscal a completar en 2014. Además, los ministros apoyaron el plan de acción elaborado por la OCDE para combatir la erosión de la base impositiva y la desviación de beneficios (BEPS en inglés). El documento afirma la necesidad de gravar los beneficios allí donde se obtienen y se pronuncia por el establecimiento de prácticas fiscales que no permitan a las multinacionales rebajar su carga impositiva mediante el traslado artificial de los beneficios a jurisdicciones con baja carga fiscal.

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